7 de mayo de 2011

No quería ser pesimista, pero las posibilidades eran cada vez más escasas. Su cuerpo y mente ya no eran fuertes como solían serlo y su cansancio la agotaba. Casi siempre buscaba la manera de salir adelante, de pensar de alguna otra manera, pero esta vez, y solo por esta vez, no encontró salida alguna. ¿Respuestas? Incompletas. Si se proponía hallarlas buscaría incansablemente y no se trataba de voluntad, se trataba de rendición.
Quizás nunca hizo las cosas bien, aunque pensara lo contrario. No lo sé. Mente y corazón eran una sola cosa para ella. Quizás por eso quedaban inconclusas muchas de sus incógnitas.
En materia amor, me contó que dió todo y quiso poder, apostar y ganar. Pensando exitosamente llego a su meta muchas veces, sinténdose orgullosa; por lo contrario un pequeño error y volvería cien pasos hacia atrás. Esto explicaba porque se sentía siempre en el mismo lugar, habiendo avanzado y retrocedido.
Su sonrisa reflejaba contento y felicidad pero luego se borraba. Dos extremos. Dos polos. ¿Cómo lo reparaba? Nunca me lo confesó. Suponía el cielo en su compañía haciendo un mix con el infierno. Arreglada para el encuentro, siempre lista, aunque a veces fallaba. Su memoria era una enciclopedia de la A a la Z variada en promesas, encuentros, caricias y palabras. Aún así su esperanza mantenía en pie, siempre firme, a la espera de alguna respuesta. Y por siempre, dibujaba su llanto en risa, y confundía. Me contó que imploraba por los cielos, algún ángel que escuchara, pidiendo ferozmente normalidad y encanto. Según lo relatado ella esperaría, hasta tiempos impensados, a que su vida torne vuelta a ese sueño profundo recondándolo incansablemente, esperando que vuelva a la realidad.
A veces las cosas no salen como las esperaba. A veces se desmorona todo lo construído, todo lo soñado. A veces un mínimo error lleva a la angustia. A veces parecieran días lo que perdura tu ausencia. A veces, y tan solo a veces, el cielo su nubla de gris.
Algunas otras veces te tengo a mi lado, por las noches, cuando te sueño. Otras tantas, en mi mente. Algunas más en mi esperanza. A veces las circunstancias están dadas para ciertas ocaciones. A veces no.
Buscar una solución no es de loco, ni chiflado. Es de sensato.
A veces tus ojos despliegan alas intentando volar, mientras que otras, uf! Otras!, ellas otras lloran fuego. A veces la inocencia hace falta y a veces la verdad no alcanza. A veces demostrar sirve, a veces no.
Tantas veces busqué en mi interior, intentando comprender la ecuación, ahora resulta que uno más uno no era dos. Así me lo explicaron. Hay agunas veces que escribir suena idiota, como imaginar un futuro, la realidad es aquí, ahora. Esta realidad está parada al ladito mio y suena muy cruel.
Muchas veces, variadas cuantas, que solo pendo de un hilo. Delicado. Hoy estoy aquí, parada al lado de mucha nada. Viendo sin sentido, o ¿Sintiendo sin vida?.
Buena pregunta.-